martes, 24 de enero de 2006
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Por Lane Wallace

Lane tuvo la oportunidad de compartir un vuelo pilotado por Harrison Ford y nos cuenta la experiencia.

¿Cómo comienza tu próximo viaje?

Miro la página marcada en mi guía Fly Idaho. "Orogrande" contesto, "Elevación 4405. Pista uno o uno-nueve, 2900 pies de largo". Las notas dicen "Tres nuevos árboles a los lados de la anchura usable del límite de la pista a 50 pies".

Echo un vistazo por la ventana y veo el largo del ala amarilla que ya se extiende en el aire de las montañas de Idaho.

"Cuál es el alcance?" pregunto, pero Harrison se mantiene mirando fijo hacia adelante sin sacar los ojos de encima de los dos Huskies que seguimos. "Cincuenta pies," me contesta luego.

"¿Preocupado?" le pregunto, aunque es difícil de decir con él. Se encoge y me dice "Bastante cerca".

"Mejor chequear esto en el manual. El militar." Entonces busca detrás de su asiento con una mano, lo saca de una caja de vuelo y lo deja a mi alcance. "Está aquí dentro, en alguna parte."

Abro el manual de operaciones militares para el De Havilland DH-2 "Beaver" y con torpeza busco a través de la primera sección en un intento por encontrar rápido la página correcta. La franja está justo delante nuestro, y los Huskies están en el patrón. Ah, aquí está! es un diagrama con dimensiones.

"Alcance... 48 pies," Informo. Mientras miramos abajo la franja estrecha de hierba e intercambiamos un breve vistazo. "LLama tú" digo cautelosomente. Harrison llama al Husky líder, que está saliendose de ruta.

"Uh, Beaver Uno, éste es Beaver tres. ¿Esta es estrictamente la ruta que figura en el libro?"

"Bastante parecida" reporta alguien llamado Spike.

Harrison sacude la cabeza, decisión tomada. "Roger. Beaver Tres va a permanecer alto. No creo que necesitemos estar volando en una franja de 50 pies con un alcance de 48 pies."

Respiro aliviada. No podría estar más de acuerdo con él. Éste es mi primer día en este safari de vuelo, pero está claro para mí que no es un lugar para egos o héroes. El yermo de las montañas de Idaho es un lugar de maravillas increíbles, con valles escarpados, laderas coloridas, canales de aguas cristalinas y vistas de cañones rocosos. Pero las consecuencias de los errores o los apuros podrían ser tan impresionantes como el paisaje que este vuelo permite contemplar.

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Estos safari son la invención informal de dos pilotos llamados Rich Sugden y Roland Turney. Hace seis años, Turney, que tenía mucha experiencia en vuelos por Idaho junto a Sugden y un par de amigos hicieron un vuelo de cuatro días. Fue tan genial la experiencia que la han convertido en un evento anual, cada vez con más aviones amigos que se unen a la travesía.

Los exploradores que seguían la ruta del Salmon River encontraron el terreno a lo largo del río demasiado escarpado y difícil de permitir el vuelo, por lo tanto lo llamaron el "río sin retorno". Sinceramente hay pocas pistas de aterrizaje en el itinerario, incluyendo algún intermedio en el mundo del esquí de montaña.

Acampamos en un bosque histórico llamado Moose Creek, que está a 2.454 pies sobre el nivel del mar, ésta es la elevación más baja que exploraremos. Por todos lados adonde uno mira hay cuestas de montañas y bosques de pinos.

El safari se divide en diversos grupos para que no haya demasiados aviones ocupando el mismo espacio aereo o sitios de aterrizaje. Nuestro pequeño grupo consiste de Harrison Ford en su De Havilland Beaver, el piloto jefe de Harrison, Terry Bender en el Husky de Ford, una pareja llamados Hap y Cecilia Perry en otro Husky, y el fornido ranchero Blake Chapman, de Wilson, Wyoming que, si uno cree en sus cuentos, ha estrellado al parecer más aeroplanos que lunas de Júpiter. Años atrás, este granjero fue engañado por un grupo de trasnochadores, incluyendo a Harrison Ford, que decidieron acosar a Blake con aullidos de lobo fuera de su cabaña. La broma duró hasta que el grupo oyó el ruido distintivo de un cargador de escopeta dentro de la cabaña.

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El "Vuelo del Beaver (Castor)" como lo llamamos, está completado por un instructor de vuelo, llamado Spike Minczeski, y yo, somos un grupo realmente colorido. Puesto que Spike y yo no tenemos nuestros propios aviones aquí, alternamos el vuelo con Harrison o Terry Bender que aprendió a volar después de volver de Vietnam.

Terry, alternadamente, enseñó a Harrison Ford a volar, y ambos son pilotos extremadamente buenos. Harrison, de hecho, es uno de los pilotos más enfocados y más serios que he conocido. Y como algunos de los personajes que interpretó, no tiende a sufrir tonterías, conversaciones superfluas, o errores de un copiloto alegre. Asi que si usted va a volar con Harrison Ford, usted estaría mejor en su juego.

En una parada, cuando chequeamos las pistas de aterrizaje que planeamos visitar, Blake miró una foto en la guía y dijo "Creo que permaneceré alto en aquella." Harrison, que estaba con la guía, frunció el ceño. "Ahora, ¿qué es exactamente lo que no te gusta de esta, Blake?" le preguntó. "No es tan alta, es bastante abierta, en una ladera de una colina, con buenos acercamientos."

Blake miró a Harrison con una mirada que habría detenido al mismísimo Indiana Jones. "Yo dije, que yo creo que permaneceré alto en aquella" la repetición de Blake fue lenta, con voz grave, la voz cansina de un ranchero. En el oído de nuestra mente colectiva, todos oímos el ruido de la escopeta. Harrison miró de nuevo el libro, y riéndose entre dientes sacudío la cabeza en señal de rendición. "Y yo creo que no te lo preguntaré dos veces," le respondió y todos comenzamos a reir.

La única queja sobre nuestros recorridos, es que no pudimos estar suficiente tiempo en cada uno de los lugares espectaculares que aterrizamos. Aterrizamos, y despegamos otra vez, para poder visitar el máximo números de lugares pero en tiempo mínimo.

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Cuando estuve volando en el Beaver de Harrison Ford, no puede reconciliar al piloto volando conmigo y la mega-estrella que he visto en las películas. En parte, pienso que es porque la aureola de la fama requiere una pequeña distancia. Pero también pienso que tiene algo que ver el gran efecto de nivelación de la aviación. No importa qué roles podamos tener en nuestras vidas... no estamos siendo esas personas cuando volamos. Y todo el status y el dinero del mundo no puede ayudarnos cuando tenemos un problema en el aire. Entonces todos esos atavíos de la sociedad y de la fama tienden a transformarse en detalles irrelevantes.

En determinado momento, hice un esfuerzo por tratar de sacar al héroe de las películas del individuo que estaba sentado a mi lado. "Okay, Lane, imagínate que eres Chewbacca," me dijo. Mentalmente no pude evitar imaginarme que estaba en el Halcón Milenario, escapándome de la ciudad en las nubes. Tuve la imagen firmemente en mi mente, después miro a la izquierda y plaf!. Allí estaba él! Con algunos años más, quizás, pero Oh Mi Dios!. Yo realmente estaba volando con Han Solo, Indiana Jones, HARRISON FORD. Wow!

La imagen duró cerca de 12 segundos. Entonces Harrison gesticuló señalando delante de nosotros. "¿Cuánta altitud necesitamos exactamente para llegar al final de ese valle?" preguntó. ¡Poof! Vuelvo inmediatamente al Harrison piloto, en las montañas de Idaho, con trabajo por hacer. Pero me gustó el hecho de que, luego de volar y acampar con él, me ha costado mucho verlo como estrella de cine.
Publicado por maf.1 @ 18:10  | Noticias varias
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