jueves, 23 de febrero de 2006


Durante un fin de semana de tres días, parte del equipo de Rebelscum tuvo la oportunidad de recorrer cada rincón de la meca de los coleccionistas de Star Wars, a continuación viviremos esa experiencia gracias al relato realizado por Jeremy Beckett.

Viendo desde lejos es sólo una casa ubicada en un valle de pequeñas colinas, pocos imaginan que ese rancho contiene la más grande colección de merchandise y parafernalia de Star Wars. Su propietario, Steve Sansweet, comenzó recogiendo juguetes espaciales a mediados de los años setenta, y pronto incluyó sus primeros juguetes de Star Wars, con un interés cada vez mayor, exhibiendo todo en una simple estantería de su guarida. Pero rápidamente esta franquicia comenzó a asumir el control del espacio disponible.

En propias palabras de Steve "la única vez que compré unas pocas cosas de Star Wars fue cuando se estrenó la primer película... pero fue porque había pocas cosas. Compré casi todo lo que podía encontrar en las tiendas de juguetes como parte de mi colección total de juguetes del espacio. Entonces Star Wars comenzó a asumir el control después del estreno de El Imperio Contraataca."

El hogar original de la colección estaba en una típica casa californiana, arriba de unas colinas mirando Hollywood al oeste. En algún punto el pasatiempo de Steve se transformó en manía llegando a reunir una verdadera flota de juguetes, juegos, rompecabezas, ropa y libros tanto de origen doméstico como internacional.

Para mantener un cierto espacio para la vida regular, Steve tenía una planta más baja agregada a la casa, y cuando se completó, agregó otra debajo. En su hogar estaba rodeado por juguetes de Star Wars, pero esto no sería la última vez en su vida. En el año 1996 una oferta para trabajar en Lucasfilm se presentó y Steve comenzó a ser un intermediario entre su patrón y los fans. En su primer año, asistió a 60 convenciones y ferias, que también lo expusieron a coleccionables de Star Wars que casualmente él no tenía.

Con motivo de su nuevo trabajo, Steve tuvo que pasar más tiempo en San Francisco, y luego tomó la decisión de mudarse al norte, a las colinas de Sonoma, por supuesto junto con toda su colección. Luego de seis meses todo fue embalado en cajas de cartón y guardado por nueve meses en un lugar seguro.

Mientras tanto Steve se propueso buscar un nuevo sitio, pero esto no fue fácil puesto que sólo encontraba casas viejas y eso no era lo que él deseaba, sino que necesitaba una residencia para exhibir la colección en su propio museo privado, quería un "lugar muy único". Después de tres meses de casa de casa realizó que la característica que buscaba no estaba en el mercado.

A mediados de 1998 Steve se mudó a lo que con el tiempo se conocería como rancho Obi-Wan. El inquilino anterior, un fabricante de muebles, había desocupado y dejado libre un almacén industrial grande, muy bien clasificado para su premisa. La propiedad tenía más de dos acres, dando a Steve el espacio que necesitaba para su colección, más espacio adicional para almacenaje. Incluso hay lugar para acomodar a numerosos e infrecuentes asistentes que ayudan a controlar la colección, permitiendo dormir a cinco hombres.

Desde la entrada se sube por escaleras que llevan al visitante al piso superior. En el pasillo, puede verse una colección de algunos afiches de los estrenos de cine. A un lado del pasillo hay una biblioteca con más de dos mil títulos de Star Wars y un número aún mayor de revistas y periódicos. En estantes adyacentes, centenares de juegos de computadora y vídeos, bloqueados totalmente por cajas de figuras de acción apiladas sin clasificar.

El primer paso del paseo guiado de Steve nos llevó donde ocurriría la mayoría del esfuerzo del fin de semana - una pila gigantesca de cajas enviadas desde el lejano este, América del Sur, Australasia y Europa. Más allá puede verse un agregado bastante reciente a la colección de Steve, La Banda de la Cantina. Comprada en una venta de bancarrota de FAO Schwarz de Las Vegas, este neumáticamente articulado cuarteto era preparado con retoques finales.

Con nuestra atención en la colección, Steve continuó el viaje y nos trajo la pieza central: una estatua exacta tamaño natural de Darth Vader, cerca de un Anakin inocente y numerosas estatuas pequeñas del villano más famoso de la pantalla, mientras tanto suena la marcha imperial en el sistema de audio del museo, esto luce casi como un altar de Vader.

Esquivando la ya mencionada torre de cajas, nuestra parada siguiente es una esquina con un Boba Fett y un Han Solo de Don Post, un Stormtrooper y el libro de huéspedes del museo. El viaje entonces nos lleva a través del pasillo central del museo, estrangulado con gabinetes de cristal llenos de "goodies". Vemos un número considerable de artículos de Kenner, la mayoría vintage, incluyendo piezas maestras, prototipos sin producir, líneas extintas y muestras de líneas que nunca vieron la luz.

A un lado hay un stand que sirve como base para una muestra muy especial - piezas de la superficie de la Estrella de la Muerte original que ILM usó para el rodaje del Regreso del Jedi más varios modelos de TIE Fighters y X-Wing. La puerta siguiente lleva a la galería de arte, con muchas piezas de artwork, mientras que Steve comenta sobre las pinturas, bosquejos, pasteles y esculturas. Hay un fuerte foco en Yoda en la galería de arte, y una silueta excepcionalmente hermosa del diminuto maestro Jedi.

Con el recorrido terminado Steve permitió que cada uno de nosotros explorara y descubriera los secretos y las áreas ocultas del museo. Por supuesto que cada uno de nosotros tenía su propio campo de interés asi que de vez en cuando se escuchaba algún grito "¡Mira esto!" y "Nunca he visto uno de éstos!" o "No creerás lo que encontré!"

Con la colección creciendo diariamente con adiciones enviadas a Steve desde todas partes del mundo, el asunto del espacio es un problema serio. Incluso ya antes de que terminara la trilogía de las precuelas no había bastante sitio para exhibir todo - solamente un edificio del tamaño de un estadio de deportes sería suficiente. Pero algún día la colección acabará. Cuando se le pregunta, la única contestación de Steve es negar todos los rumores que han circulado al respecto. ¿Quizás era el pensamiento de perder tal tesoro lo que incitó al Smithsonian a presentar su oferta para preservar la colección? La nota final es que no importa qué suceda con Lucasfilm o Star Wars ¡el rancho Obi-Wan estára allí por siempre!



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Publicado por maf.1 @ 22:39  | Coleccionismo
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