Continuamos con la exploración de los personajes del Universo Expandido, pero en este caso nos transportamos a los tiempos de la Antigüa República, a los tiempos de la Gran Guerra Sith, cerca de 4.000 años antes de la célebre Batalla de Yavin. Según crónicas y narraciones de dichos acontecimientos, en aquel entonces
La Orden Jedi era próspera, habían muchos caballeros y muchos maestros Jedi que amaban y protegían a la República, debido a sus magníficas habilidades y sus notables conocimientos, su presencia era requerida en innumerables sistemas, ellos siempre estaban dispuestos a recorrer grandes distancias para llegar a los lugares en donde su presencia era exigida. No obstante sabemos muy poco de estos legendarios personajes, algunos de las cuales incluso han sido fundadores de la Orden Jedi, por tal motivo comenzaremos a conocer un poco más sobre ellos visitando sus biografías.
Maestro Ooroo
Aproximadamente 5.000 años antes de la Batalla de Yavin, el Maestro Jedi Ooroo instruía a estudiantes en los caminos de la Fuerza, en un planeta cuyo nombre se ha perdido en el tiempo. Era una criatura oceánica de un planeta con una densa atmósfera rica en una substancia llamada cianógeno. Ooroo era una criatura de aspecto similar a un cerebro fluctuante, encerrado dentro de un cristal amarillo que mantenía la atmósfera de cianógeno para permitirle sobrevivir. Este antigüo Jedi, de raza Celegiana entrenó al venerable Odan-Urr.

Entre todos sus aprendices, Odan-Urr era el único interesado en la historia y en su estudio. Quizás es justo por esta razón que Ooroo lo eligió para intervenir en Koros y poner fin a una guerra civil que comenzó cuando la Emperatriz Teta intentó dominar y gobernar sobre los siete planetas del Sistema Koros. A su llegada, Odan-Urr justificó la sabiduría de Ooroo de haber enviado a un estudiante en lugar de un guerrero. Odan-Urr de hecho, utilizó la poco conocida técnica jedi Meditación de Batalla para resolver el conflicto.
Después del final del conflicto, Ooroo comandó a Odan-Urr para permanecer en Cinnagar, la capital de Koros, esto para ayudar a la Emperatriz Teta a restaurar la orden de la nueva alianza formada entre los planetas. Durante ese período, Ooroo y su anterior aprendiz fueron atormentados por terribles visiones de destrucción. Descendientes de Jedi Oscuros exhiliados volverían para llevar a cabo la devastación de la galaxia. En Coruscant, Odan-Urr fue casi ridiculizado por su pronóstico de un inminente ataque de los Sith, y por pedir el envío de refuerzos a la Emperatriz Teta. El Senado lo ignoró y no hizo caso de sus demandas. Sin embargo, Ooroo, creía que su aprendiz estaba acertado en su interpretación de sus visiones, esto al igual que otros Maestros Jedi, sobretodo luego del arrivo de Jori Daragon portando consigo un amuleto Sith y una advertencia directa a la Emperatriz Teta.


Lo que Jori no sabía era que tenía un rastreador oculto en su nave. Ooroo se ocultó en Cinnagar y, junto a Odan-Urr, dirigió la defensa de Kirrek cuando finalmente Naga Sadow lanzó su ataque, siendo una de las batallas más cruentas de la historia.
Las naves Sith oscurecieron el cielo de Koros, enviando luego guerreros Massassi y bestias de guerra. Convencido de que la Meditación de Batalla era la única manera de obtener la victoria, Odan-Urr tuvo que replegarse cuando vio que no podría quebrar fácilmente la determinación de los Massassi. Ooroo, viendo todo de antemano, entendió que solamente él tenía la pieza clave para ganar la batalla, y ordenó a las fuerzas de Koros retirarse de Kirrek y luego romper su cáscara de cristal. La atmósfera de cianógeno fue mortal para las fuerzas de los Sith, que murieron casi inmediatamente.
Pero lamentablemente, Ooroo no podía sobrevivir en una atmósfera a base de oxígeno, y murió en los brazos de Odan-Urr. Como tantos otros Maestros Jedi, la forma física de Ooroo se disipó, y su fuerza vital se unió a la Fuerza.